Colonialismo

Colonialismo

Colonialismo

El colonialismo es el sistema político y económico por el cual un estado extranjero domina y explota una colonia. Por lo general se utiliza la fuerza militar ante la que el país invadido no puede oponerse y el colonizador, invasor o conquistador impone el control militar, político, económico y social, normalmente mediante la designación de personas originarias del país conquistador. La colonización supone la usurpación y apropiación de la tierra, y con ella, de su riqueza y recursos; el sometimiento de la población, que puede considerarse esclava o sin los derechos de la metrópolí, la imposición de los intereses de la metrópolis sobre los del país colonizado en estrategia militar, estrategia económica, derechos civiles, políticos o sociales.

El colonialismo también es la doctrina que legitima la dominación política y económica de un territorio o de una nación por el gobierno de un estado extranjero.

El colonianismo no debe confundirse con el neocolonialismo, este último utiliza el control y la fuerza indirecta para influir, controlar o someter a un territorio como son el mercantilismo, el clientelismo político, la globalización empresarial, el imperialismo cultural y otros instrumentos para influir en un país, normalmente estableciendo una elite política y económica para controlar la población y apropiarse, como en el colonialismo tradicional, de los recursos del país.

El colonialismo lleva a cabo un control directo mediante la fuerza militar, la ocupación del país, la imposición de gobernantes procedentes de la metrópolis invasora de la metrópolis en el territorio sujeto a la dominación y la instauración de políticas económicas y sociales al servicio del país colonizador.

Colonialismo europeo

El colonialismo europeo tuvo dos etapas principales: una primera en el siglo XVI llevada a cabo por los imperios español y portugués y una segunda oleada que se produjo fundamentalmente en el último tercio del siglo XIX y primera mitad del siglo XX, durante la cual diversos países europeos conquistaron otros continentes de forma muy rápida. Los principales países colonialistas en esa época fueron Bélgica, Francia, Reino Unido, España, Portugal, Alemania, Rusia. Las causas de este colonialismo fueron, principalmente, tecnológicas y económicas, secundariamente influyeron también factores políticos y culturales.

Causas tecnológicas

Si bien hacia el siglo 14 , China superaba tecnológicamente al viejo continente, la fragmentación de Europa en pequeños estados que combatían entre sí durante de la Edad Moderna, llevó a un perfeccionamiento de la tecnología militar. Si bien los cañones y la pólvora eran conocidas en China, las necesidades guerreras de los europeos llevaron a perfeccionar la tecnología militar.

Por el contrario China era un imperio enorme unificado con apenas luchas internas y rodeado de enemigos en general mucho menos poderosos militarmente. Además Europa tenía ciertos recursos importantes como el carbón, que durante el siglo XVIII sería muy importante.

Eso permitió superar a los europeos las técnicas de fabricación de acero, ya que tradicionalmente China había sido superior en este aspecto tecnológico. Finalmente, debe notarse que China y Asia conjuntamente tenían una producción superior a Europa, y al encontrarse los europeos con una ventaja tecnológica militar algunos países decidieron incursionar militarmente en Asia con el fin de apoderarse del potencial económico de China e India.

De hecho, durante la Edad Moderna, Asia constituyó el continente económicamente más productivo. Hacia 1500, Oriente Medio, India y China concentraban cerca del 60% de la producción mundial, y poco antes de 1800 el 80% de la misma. Durante el siglo XVIII, los textiles de India se exportaban extensivamente a Francia e Inglaterra.

Y gran cantidad de productos industriales chinos estaban presentes tanto en la América colonial desde el siglo XVII como en Europa. Se estima que un 75% de la plata extraída por los españoles en América acabó en China a cambio de la compra de productos manufacturados en China. La revolución industrial europea alteró este equilibrio, y mediante conquista militar gran parte de Asia pasó a estar controlada por potencias europeas.

En su libro Armas, gérmenes y acero analiza las condiciones tecnológicas y materiales de Europa comparada con las de otros continentes explicando que factores materiales y tecnológicos generaron la ventaja militar europea. Causas económicas

La crisis económica de super-producción en Europa en los años 1872 y 1873, se trataba de solucionar con medidas proteccionistas y proteger la producción nacional frente a la competencia extranjera. Se trató de llevar a cabo poniendo aranceles aduaneros y tasas, lo cual no funcionó y la crisis siguió empeorando. Se buscó otra solución, ahora más efectiva: llevar a ultramar el excedente europeo, ya que las colonias eran un buen mercado por varios motivos:

Inversión: en Europa sobraba capital para invertir, pero como no había garantías de retorno, los inversores se fueron a las colonias.

Los productos agrícolas, y las materias primas en general, son necesarios pero se encontraban en las colonias y se vendían en Europa.

Mano de obra barata: era más rentable la mano de obra de las colonias que la europea.

Causas políticas

Las «causas políticas» abarcarían muchos motivos y situaciones. En 1871 Francia fue derrotada por Prusia en la conocida como guerra franco-prusiana. Se dio un sentimiento de humillación y el gobierno de la III República fomentó la expansión colonial. Algunas de las causas políticas fueron, por tanto:

Hacerse ver como una potencia internacional desarrollando el imperialismo;

Nacionalismo: el colonialismo permite hacer pensar a los ciudadanos franceses que pertenecen a un gran país;

Estrategia: conquistar determinados puntos estratégicos les permitió tener bases navales en distintos puntos del planeta que en caso de guerra siempre se podrían usar.

Aunque hay que entender que estos «motivos políticos» se mezclaban con otros económicos. Causas culturales

Los europeos usaron sus prejuicios eurocéntricos y la excusa de la evangelización de pueblos no cristianos casi continuamente desde el descubrimiento de América hasta la colonización de Indochina. El proselitismo religioso presente desde siempre en la cosmovisión europea ayudó a justificar y amparar el uso de la ventaja tecnológica militar que Europa consiguió por su acceso a recursos y la historia de guerras intestinas en el continente.

Además, por su estrecho contacto con Eurasia y África los europeos se volvieron resistentes a ciertas pandemias, contra las que otros pueblos más aislados (indígenas americanos y polinesios) no eran tan resistentes. Gran parte de la caída demográfica de América tras la llegada de los primeros europeos se debió a enfermedades pandémicas a los que los pueblos americanos no habían estado expuestos previamente.

Además el tráfico de esclavos a gran escala que los europeos, norteafricanos y musulmanes habían practicado desde hacía siglos fue un parte del modo de producción colonial que los europeos usaron para explotar recursos mediante mano de obra aún en regiones donde previamente la densidad de población no habría permitido el uso intensivo, de no haber tenido esclavos. Justificaciones

Los partidarios del colonialismo, en algunos casos, se justificaron creando una ideología basada en el racismo. Una de sus bases era creer que el colonialismo tenía una misión civilizadora, considerando que los únicos civilizados eran los «países grandes», el resto era considerado incivilizado y salvaje. Esta ideología racista generó en Europa un sentimiento de superioridad.

Pero también hubo una dura crítica al imperialismo, los socialistas y los miembros de los sindicatos obreros fueron los que más duramente lo criticaron. Una tercera vía, con los más moderados de los partidarios, lo justificaban diciendo que era una solución a la crisis capitalista europea. Expansión colonial

La expansión colonial se inició en el último tercio del siglo XIX. Hubo cuatro excepciones a esta fecha, Francia, Gran Bretaña, España y Portugal, que la iniciaron antes.

Entre los colonizadores se encontraban: soldados, trabajadores emigrantes, políticos y funcionarios, misioneros (católicos y protestantes) y exploradores.

Dada la superioridad del ejército de la metrópoli algunos indígenas se rendían (pacto) y otros eran conquistados y sometidos por medio de la guerra. Conflictos coloniales

Fueron conflictos territoriales entre naciones europeas. Se daban cuando dos o más naciones se disputaban un territorio. Llegó a haber guerras a causa de los citados conflictos.

La idea del Imperio Continuo que tenían varias metrópolis fue el origen de muchos de ellos. Gran Bretaña quería establecer un imperio en África de norte a sur. Francia de oeste a este, en el tercio norte de África. Por último, Portugal, también de oeste a este, pero en el sur. Hubo conflictos de Gran Bretaña con Francia, primero, y con Portugal, después, que ganó, por lo que estos dos países tuvieron que abandonar la idea de Imperio Continuo. Vías de comunicación

Siempre interesaron las vías de comunicación de las metrópolis con sus colonias. Con África era relativamente fácil, pero con Asia no. Para solucionar este problema, los franceses, por medio del arquitecto Lesseps se embarcan en la construcción, con autorización egipcia, del canal de Suez. Los ingleses se dan cuenta de la importancia económica del canal y negocian con el sultán de Egipto la compra de sus acciones.

Se realizó esta operación y el canal pasó a ser franco - británico.

Grandes imperios coloniales

Imperio colonial británico

El Imperio colonial británico era el más grande del mundo. La India era la colonia más rica, por sus productos y su población. Era un gran mercado. Fue conquistada entre 1845 y 1848 por una empresa privada inglesa, la Compañía Británica de las Indias Orientales. En 1857 estalló una revuelta de los componentes indios de las tropas inglesas (cipayos).

Fue difícil contenerla, por lo que al conseguirlo, la reina Victoria transfirió el poder al Estado. Fue proclamada Emperatriz de la India (1876). Más adelante, los británicos hicieron expediciones militares para reforzar las fronteras indias.

Conquistaron Beluchistán, Birmania y al este de Asia, Malasia. En África realizaron conquistas desde el valle del Nilo hasta el océano Índico y Sudáfrica, donde tuvieron que luchar con antiguos colonos holandeses (boéres). Caso de Congo

En África sólo quedaban dos estados independientes: Liberia y Abisinia. El reparto que se dio en África ocasionó enfrentamientos. En Congo, concretamente, confluían las ambiciones de Gran Bretaña, Francia, Alemania, Portugal y la Asociación Internacional para la Explotación y Colonización de África, del rey Leopoldo II de Bélgica. Para evitar enfrentamientos militares, las potencias europeas se reunieron en la Conferencia de Berlín (1885) donde decidieron las normas para la ocupación de tierras en África y aprobaron que Congo pasara a ser propiedad de la Asociación Africana del rey Leopoldo. A su muerte, lo legó al reino de Bélgica. Caso de Marruecos.

A finales del siglo XIX, el reino de Marruecos era uno de los pocos países africanos que seguía siendo independiente aunque Francia intentó ocuparlo. Se produjo una crisis porque el emperador Guillermo II de Alemania se opuso en 1905. En 1906, en la Conferencia de Algeciras, se decidió que Marruecos sería dividido como protectorado entre Francia y España. En algunas zonas hubo una fuerte resistencia, por ejemplo, en el norte, Abd-el-Krim le causó problemas al ejército español. La cuestión China

China estaba dominada por unos monarcas de origen distinto que la población, por lo que eran considerados extranjeros, por los europeos. Hacia 1820 la participación de China en el PIB mundial era superior al 35%, mientras que la contribución de Europa era inferior al 25%. De hecho hacia 1800 dos tercios del PIB mundial correspondían a Asia.

China, por tanto, era una potencia económica, un país muy poblado y un mercado ideal para las grandes potencias. Los productos chinos se exportaban a Europa y el balance comercial era favorable a China, se estima que el 75% de la plata extraída en América acabó intercambiada en China a cambio de productos chinos. Por esa razón, los europeos en particular los británicos buscaron otras mercancías además de la plata para intercambiarla por productos chinos.

Los traficantes británicos de opio, trataron de vender opio y promover el consumo para poder vender opio a cambio de otras mercancías chinas. Sin embargo, el opio estaba prohibido en China, aunque un porcentaje creciente de la población era adicta. Las guerras del opio (1838–1860) tuvieron como objetivo obligar a China a comprar productos europeos, e impusieron los llamados Tratados Desiguales.

China era obligada a comprarles productos a las potencias, y el tráfico de opio llevado a cabo desde Hong Kong debió ser consentido por la amenaza militar británica. Los europeos instalaron otras plazas permanentes con el objetivo de dominar todo el comercio exterior de China y hasta sus ferrocarriles. Esto provocó revueltas contra los monarcas extranjeros, pero los ejércitos de las metrópolis las repelieron. Sin embargo, culturalmente China fue altamente independiente y el impacto cultural europeo fue limitado, a pesar de la supeditación de muchas de sus políticas a los intereses europeos.

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