Descolonizacion

Descolonizacion

Descolonización

La descolonización es el proceso de dejar sin efecto alguno una situación colonial.

El término apareció después de finalizada la Segunda Guerra Mundial para referirse al proceso político impulsado por la Organización de las Naciones Unidas de poner fin al colonialismo, mayoritariamente europeo, que dio lugar a la independencia nacional de varios países, principalmente en África y Asia.

Más recientemente, el término “descolonización” ha sido usado para referirse a una postura y una operación cultural, tendiente a revelar y revertir situaciones institucionales, culturales y epistemológicas afectadas por el eurocentrismo y otros mecanismos de subordinación y poder. Este significado está impulsado por las corrientes llamadas poscoloniales y decoloniales.

Descolonización política

El término “descolonización” apareció luego de finalizada la segunda guerra mundial para referirse al proceso político impulsado por las Naciones Unidas de poner fin al colonialismo, mayoritariamente europeo, que dio lugar a la independencia nacional de varios países, principalmente en África y Asia.

La descolonización, en este sentido político, se produce mediante la independencia, la integración dentro de un poder administrativo o dentro de otro estado, o mediante el establecimiento de un estatus de libre asociación. La Organización de las Naciones Unidas ha establecido que en el proceso de descolonización no hay alternativa al principio de autodeterminación. La descolonización puede conllevar una negociación pacífica o una revuelta violenta.

Desde finales del siglo XVIII y durante todo el XIX, la descolonización se produjo en América, empezando por la llamada Revolución estadounidense contra el Imperio británico, que dio lugar a los actuales Estados Unidos de América, la Guerra de Independencia Hispanoamericana y la constitución del Imperio del Brasil al dividirse el Portugués.

En los siglos XX y XXI, la descolonización se refiere, habitualmente, a los logros independentistas de varias colonias y protectorados europeos en Asia y África tras la Segunda Guerra Mundial. Este proceso ha dado lugar, además, a un movimiento intelectual denominado poscolonialismo.

Un período especialmente activo de descolonización que tuvo lugar entre 1945 y 1975, empezando con la independencia de Pakistán e India del Reino Unido en 1947, y que se culminó con la autodeterminación de las colonias portuguesas en África en el transcurrir de los años 70. Métodos y etapas

La descolonización es un proceso político mediante el cual una colonia se libera de su metrópolis y que con frecuencia involucra la violencia. En circunstancias extremas se puede llegar a una guerra de independencia, a veces después de una revolución.

En otros casos se trata de un ciclo dinámico en que las negociaciones fracasan, seguidas de disturbios menores que resultan en represión por parte de la policía y las fuerzas militares, intensificándose revueltas más violentas que llevan a más negociaciones hasta que se obtiene la independencia.

En contadas ocasiones las acciones de la población local están caracterizadas por la no-violencia, siendo India un ejemplo célebre de ello, ya que la violencia surge como una supresión activa de las fuerzas ocupantes, o como oposición política a las fuerzas que representan a las comunidades locales minoritarias que se sienten amenazadas por la posibilidad de independencia.

Sirva de ejemplo la guerra de independencia en la Indochina Francesa, mientras en algunos países del África Occidental Francesa (excluyendo los del Magreb) la descolonización fue fruto de una combinación de insurrección y negociaciones. El proceso sólo se considera completo cuando el gobierno de facto del país nuevamente independiente es reconocido como un estado soberano por la comunidad de naciones.

La independencia es difícil de lograr después de la Guerra Mundial, hubo un esfuerzo colectivo institucionalizado para que progresara esta causa a través de la Sociedad de Naciones.

Bajo el Artículo 22 del convenio de esa Liga se crearon algunos mandatos. La intención expresa era la de preparar estos países para el autogobierno, pero la realidad fue sencillamente que se produjo una redistribución del control sobre las antiguas colonias de los poderes vencidos, primero y principalmente Alemania y el Imperio otomano.

A este trabajo siguió el de las Naciones Unidas, con un sistema similar de territorios de confianza creados para ajustar el control sobre ambas excolonias y los territorios administrados por las naciones vencidas en la Segunda Guerra Mundial, incluido Japón.

Algunas poblaciones colonizadoras en ultramar han elegido retener su estatus colonial, por ejemplo Gibraltar y las Islas Malvinas. Asimismo, algunos poderes coloniales han promovido la descolonización para deshacerse de los costes financieros, militares y otros que suelen acumularse en las colonias donde los regímenes se han vuelto más benignos.

Los imperios se han expandido y contraído a lo largo de la historia, pero en algunos casos el fenómeno de descolonización ha producido resultados diferentes. Ahora, cuando los estados entregan tanto el dominio de facto de sus colonias como sus reclamos a tal dominio, las excolonias generalmente son absorbidas por otros poderes.

Además, los poderes coloniales antiguos en muchos casos no solo han seguido existiendo, sino que también han mantenido su estatus como poderes internacionales, reteniendo fuertes vínculos económicos y culturales con sus excolonias.

A través de estos vínculos, los poderes coloniales antiguos irónicamente han mantenido una proporción significante de los beneficios de sus imperios, pero con costos menores así, a pesar de la resistencia frecuente a las demandas por descolonización, los resultados han sido satisfactorios para los intereses de los colonizadores.

Pocas veces la descolonización es lograda por una sola ley histórica particular, sino que en general se desarrolla a través de una o más etapas de emancipación, cada una de las cuales puede ser otorgada o conseguida con lucha. Estas pueden incluir la introducción de representantes elegidos (solo en calidad de consejeros o que votan, minoría o mayoría, o incluso exclusivos) y distintos grados de de autonomía o autogobierno.

Así, la etapa final de descolonización puede ser poco más de entregar responsabilidades de relaciones externas y seguridad y solicitar el reconocimiento por el nuevo estado soberano.

Pero, aun siguiendo el reconocimiento del estado, el grado de continuidad puede ser mantenido por tratados bilaterales entre gobiernos ahora formalmente iguales involucrando prácticas como entrenamiento militar conjunto, pactos de protección mutua, o aún la instalación de bases militares.

El periodo de entreguerras y la Segunda Guerra Mundial Posesiones coloniales de la Europa Occidental

El periodo de nuevo imperialismo, el Reparto de África y la guerra del opio, marcó el cenit del colonialismo europeo. Marcó también la aceleración de las vías que le pondrían fin. Las extraordinarias demandas de material por culpa del conflicto habían extendido los cambios a lo largo de todo el mundo, especialmente en forma de inflación, y las presiones sociales asociadas del imperialismo de guerra crearon dificultades en el campesinado y una creciente clase media.

El crecimiento económico creó corredores de apuestas con sus propias exigencias, mientras que los asuntos raciales conllevaron que esta gente quedase apartada de la clase media colonial y que tuviese que crear su propio grupo. El nacimiento del nacionalismo de masas, como concepto y práctica, socavaría fatalmente las ideologías del imperialismo.

Hubo, naturalmente, otros factores, como el cambio agrario (y el desastre – Indochina francesa), cambios o desarrollos en la religión —Budismo en Bimania, Islam en las Indias Orientales Neerlandesas, gente marginal como John Chilembwe en Nyasaland), y el impacto de la depresión —de los años treinta.

La Gran Depresión, más allá de su impacto localizado en el mundo industrializado, fue especialmente demoledor en las colonias rurales. Los precios agrícolas cayeron mucho más pronunciadamente y más rápido que los de los bienes industriales entre 1925 y el inicio de la guerra. Las potencias coloniales se concentraron en sus problemas domésticos, en el proteccionismo y en las tarifas de importación, despreocupándose del daño que hacían al flujo de comercio internacional. Las colonias, casi todas productoras especializadas en un sólo bien agrícola, perdieron la mayoría de sus ingresos por exportaciones y fueron apartadas de las economías coloniales complementarias para integrarlas en sistemas cerrados. Mientras algunas colonias volvieron a una producción de subsistencia (Malaya británica) otras diversificaron (India, África occidental) y algunas comenzaron a industrializarse. Estas economías no aceptaron la camisa de fuerza que se les quiso poner para reforzar los lazos con las metrópolis. Más tarde, las plantaciones dirigidas o controladas por los europeos demostraron ser más vulnerables a la inflación que se extendía que las de los capitalistas nativos, reduciendo el dominio de los granjeros blancos en las economías de las colonias y provocando que los gobiernos europeos y los inversores de los años 1930 se asociasen y crearan élites indígenas (sin importar las implicaciones de ello en el futuro).

Los esfuerzos de reformas en las colonias aceleraron su final — especialmente el paso de sistemas de colaboración no intervencionista a sistemas directos de intervención y organización para conducir un cambio económico. La creación de genuinos gobiernos burocráticos expandieron la creación de una burguesía indígena. Esto fue especialmente cierto en el Imperio Británico, que parecía el menos capaz (o el menos violento) a la hora de controlar nacionalismos políticos en sus colonias. Empujados a dar soluciones pragmáticas a sus problemas de presupuesto y de mano de obra los británicos alcanzaron acuerdos con las élites nacionalistas. Firmaron acuerdos con los Dominios blancos, retuvieron recursos estratégicos al precio de reducir su control directo en Egipto, y llevaron a cabo numerosas reformas en el Raj que culminaron en el Acta de Gobierno de la India (1935).

Durante el período de entreguerras el caso de África fue muy distinto del de Asia. África tropical no fue completamente integrada en el sistema colonial hasta finales del siglo XIX, excluyendo las complejidades de la Unión Sudafricana —introduciendo la segregación racial en 1924 y así catalizando el creciente sentimiento anticolonialista en medio continente— y el Imperio Etíope. Los controles de las colonias eran de todo tipo. El crecimiento económico fue generalmente bloqueado. No existían élites nacionalistas que aglutinasen el apoyo popular antes de 1939. Unión Soviética

De acuerdo con el Pacto Ribbentrop-Mólotov, la Unión Soviética se anexionó Lituania, Letonia, Estonia, Galitzia y algunas partes de Finlandia en 1940, incorporándolos a su territorio nacional bien como nuevas repúblicas soviéticas o añadiendo los territorios a otras ya existentes. Muchos rusos emigraron a algunos de estos nuevos territorios provocando que en 1990 los nativos fuesen sólo alrededor del 50% de la población de los Estados Bálticos.

Al terminar la Segunda Guerra Mundial, Alemania perdió sus territorios al este de los ríos Oder y Neisse a favor de Polonia, que ganó Pomerania, Silesia y Prusia Occidental. Checoslovaquia recuperó la zona de los Sudetes y la Unión Soviética se hizo con Prusia Oriental. Los alemanes oriundos de esas zonas fueron expulsados y los territorios colonizados por población de los respectivos países. Estados Unidos

En el continente americano, al concluir la guerra hispano-americana a finales del siglo XIX, los Estados Unidos de América obtuvieron una serie de territorios de España, entre ellos, Guam, Filipinas y Puerto Rico. Aunque inicialmente EE.UU. se embarcó en una política de colonización de estos territorios (luchando para terminar con la insurgencia local, como en la guerra filipino-americana), a principios de los años 1930 la política de EE.UU. optó por un giro hacia un eventual auto-gobierno. Después de la invasión y ocupación de Filipinas por Japón durante la Segunda Guerra Mundial, Filipinas obtuvo la independencia de EE.UU. pacíficamente. Puerto Rico alcanzó su gobierno autónomo en 1952 y se convirtió en un Estado libre asociado a EE.UU. Japón

Como la única nación asiática que se convirtió en una potencia colonial durante la época moderna, Japón se hizo con sustanciales posesiones coloniales, como Taiwán y Corea en Asia oriental. Desarrollando una política colonial similar a la de las potencias europeas, Japón asentó importantes contingentes de su población en sus colonias mientras, simultáneamente, suprimía la identidad étnica de la población indígena obligándole a aprender los usos y la lengua japonesa en las escuelas y en los asuntos públicos, e intentando erradicar el uso del coreano y el taiwanés entre los nativos, por ejemplo.

La Segunda Guerra Mundial brindó a Japón la ocasión de conquistar grandes zonas de Asia, penetrando en China y ocupando las colonias europeas de la Indochina francesa, Malasia británica, Norte de Borneo, Singapur, Hong Kong, Filipinas, Birmania británica e Indias Orientales Holandesas (entre otras), aunque sólo durante la duración de la guerra. Después de su rendición a los Aliados en 1945, por otra parte, Japón fue privada de todas sus colonias. Japón por su parte considera las Islas Kuriles parte de su territorio nacional colonizado por la Unión Soviética.

Organizaciones poscoloniales Cuatro organizaciones internacionales cuyos miembros coinciden prácticamente con los antiguos imperios coloniales.

Gracias a tener una cultura y una historia común, las antiguas potencias coloniales crearon instituciones que indirectamente las ligaban a sus antiguas colonias. Unirse es voluntario y en algunos casos puede revocarse la pertenencia si alguno de los Estados miembros deja de cumplir algún criterio objetivo, generalmente un requisito de gobierno democrático. Estas organizaciones sirven a propósitos culturales, económicos y políticos entre los países asociados, aunque algunas de estas organizaciones se han convertido en políticamente prominentes y en entidades de pleno derecho.

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