Efectos Politicos De La Guerra Fria

Efectos Politicos De La Guerra Fria

Guerra Fria

Se denomina Guerra Fría al enfrentamiento que tuvo lugar durante el siglo XX —y hasta se puede decir que hoy en día—, entre los bloques occidental-capitalista, liderado por Estados Unidos, y oriental-comunista, liderado por la Unión Soviética (China se iría distanciando del bloque soviético para ir creando su propia esfera de influencia; algo que lograría poco tiempo después).

Este enfrentamiento tuvo lugar a los niveles político, ideológico, económico, tecnológico, militar e informativo.

Ninguno de los dos bloques tomó nunca acciones directas contra el otro, razón por la que se denominó al conflicto “guerra fría”. Estas dos potencias se limitaron a actuar como “ejes” influyentes de poder en el contexto internacional, y a la cooperación económica y militar con los países aliados o satélites de uno de los bloques contra los del otro. Si bien estos enfrentamientos no llegaron a desencadenar una guerra mundial, la entidad y la gravedad de los conflictos económicos, políticos e ideológicos comprometidos, marcaron significativamente gran parte de la historia de la segunda mitad del siglo XX. Las dos superpotencias deseaban implantar su modelo de gobierno en todo el planeta.

Los límites temporales del enfrentamiento se ubican entre 1945 y 1948 (fin de la Segunda Guerra Mundial y fin de la posguerra respectivamente) hasta 1985 (inicio de la Perestroika) y 1991 (disolución de la Unión Soviética).

Origen del término

En el sentido específico de señalar las tensiones geopolíticas entre la Unión Soviética y Estados Unidos, el término “Guerra Fría” ha sido atribuido al financista americano y consejero presidencial Bernard Baruch. El 16 de abril de 1947, Baruch dio un discurso en el que dijo “No nos engañemos: estamos inmersos en una guerra fría”. El término fue también popularizado por el columnista Walter Lippmann con la edición en 1947 de un libro titulado “Guerra Fría”.

Definición

Según Pablo de Irazazábal existen pocas definiciones de este conflicto nunca declarado y una de las mejores, para él, la dio Giampaolo Calchi-Novati: “Guerra fría es el estado de tensión entre potencias o bloques en el que cada una de las partes adoptaba una política que tiende al reforzamiento a expensas del adversario, sin llegar a las acciones de una guerra caliente.”

Definición que recoge dos de las características más importantes como son:

Bloques enfrentados. Estado de tensión.

Según algunos investigadores e historiadores, la guerra fría se puede definir de la siguiente manera:

Conflicto global desarrollado entre 1947 y 1991, protagonizado por los Estados Unidos de América, y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Ocupó un protagonismo clave en el siglo XX y marcó todos los conflictos que se desarrollaron entre los años 50 y los 90 del mismo. Dividió al mundo en dos bloques: occidental y oriental. El primero englobaba, pese a algunas excepciones, a toda América, Europa Occidental y la mayor parte de Oceanía, así como Corea del Sur, Japón y Taiwán. El bloque oriental englobaba a Europa Oriental, China, Cuba y a diversos países tanto en África como en el Sudeste de Asia. Estos dos bloques estaban bien definidos y eran totalmente antagonistas, ya que se diferenciaban en el terreno ideológico, político, militar y, más marcadamente, en el campo económico.

Estos bloques políticos estaban divididos en países capitalistas, mal llamados occidentales, dirigidos por EEUU, y contrapuestos a ellos, los países socialistas, mal llamados orientales, dirigidos por la URSS. A su vez, los dos bloques enfrentados formaron a su alrededor grandes campos de influencia político-militar, y arrastraron a los demás países del globo al conflicto, mediante movimientos políticos o acciones militares, tanto directas como indirectas (por medio de algún aliado regional).

Lo que diferencia a la guerra fría de cualquier contienda militar o diplomática anterior es que las dos superpotencias enfrentadas (los EEUU y la URSS) nunca se enfrentaron directamente utilizando sus fuerzas armadas una contra la otra, sino que aprovecharon (e incluso provocaron) conflictos regionales entre sus aliados o terceros países no alineados. También intervinieron en estos conflictos ayudando a uno de los dos bandos mediante envíos de ayuda militar, apoyo económico, o apoyo político de diferente índole, dependiendo del país y la situación estratégica o política de la región.

En ocasiones muy puntuales, uno de los contendientes se enfrentó directamente contra uno de los aliados del otro (EEUU contra Vietnam del norte), pero la práctica habitual fue que las dos potencias apoyaran, guiándose por afinidades ideológicas o intereses, a alguno de los bandos enfrentados en una guerra civil (guerra civil de Angola, guerra civil griega, etc.). En la cronología de la guerra fría existen puntos de señalada tensión que estuvieron a punto de hacer estallar una Tercera Guerra Mundial. Estos puntos de máxima tensión fueron siempre apaciguados por ambos bandos mediante concesiones mutuas, ante la amenaza de un mayor conflicto internacional que pudiese desembocar en una guerra nuclear.

Antecedentes

Existe un cierto desacuerdo sobre cuándo comenzó exactamente la Guerra Fría. Mientras que la mayoría de historiadores sostienen que empezó nada más acabar la II Guerra Mundial, otros sostienen que los inicios de la Guerra Fría se remontan al final de la I Guerra Mundial, en las tensiones que se produjeron entre el Imperio Ruso, por un lado, y el Imperio Británico y los Estados Unidos por el otro. El choque ideológico entre comunismo y capitalismo comenzó en 1917, tras el triunfo de la Revolución Rusa, de la que Rusia emergió como el primer país comunista. Éste fue uno de los primeros eventos que provocó erosiones considerables en las relaciones ruso-americanas.

Algunos eventos previos al final de I Guerra Mundial fomentaron las sopechas y recelos entre soviéticos y norteamericanos: la idea bolchevique de que el capitalismo debía ser derribado por la fuerza para ser reemplazado por un sistema comunista, la retirada rusa de la I Guerra Mundial tras la firma del Tratado de Brest-Litovsk con el Segundo Reich, la intervención norteamericana en apoyo del Movimiento Blanco durante la Guerra Civil Rusa y el rechazo estadounidense a reconocer diplomáticamente a la Unión Soviética hasta 1933. Junto a estos, diferentes eventos durante el periodo de entreguerras agudizaron las sospechas: la firma del Tratado de Rapallo y del Pacto germano-soviético de no agresión son dos notables ejemplos.

La II Guerra Mundial y la posguerra (1939–1947)

Durante la guerra, los soviéticos sospechaban que británicos y americanos habían optado por dejar a los rusos el grueso del esfuerzo bélico, y forjar una unión contra los soviéticos una vez que la guerra estuviera decidida a favor de los aliados, para forzar a la URSS a firmar un tratado de paz ventajoso para los intereses occidentales. Estas sospechas minaron las relaciones entre los aliados durante la II Guerra Mundial.

Los aliados no estaban de acuerdo con cómo deberían dibujarse las fronteras europeas tras la guerra.] El modelo americano de “estabilidad” se basaba en la instauración de gobiernos y mercados económicos parecidos al estadounidense, y la creencia de que los países así gobernados acudirían a organizaciones internacionales (como la entonces futura ONU) para arreglar sus diferencias.

Sin embargo, los soviéticos creían que la estabilidad habría de basarse en la integridad de la propias fronteras de la Unión Soviética. Este razonamiento nace de la experiencia histórica de los rusos, que habían sido invadidos desde el Oeste durante los últimos 150 años. El daño sin precedentes inflingido a la URSS durante la invasión nazi (alrededor de 27 millones de muertos y una destrucción generalizada y casi total del territorio invadido ) conminó a los líderes moscovitas a asegurarse de que el nuevo orden europeo posibilitara la existencia a largo plazo del régimen soviético, y que este objetivo solo podría conseguirse mediante la eliminación de cualquier gobierno hostil a lo largo de la frontera occidental soviética, y el control directo o indirecto de los países limítrofes a esta frontera, para evitar la aparición fuerzas hostiles en estos países.

El caso de Polonia se convirtió en el principal escaparate de las discrepancias sobre la futura Europa que mantenían soviéticos y occidentales: en abril de 1945, Winston Churchill y el recién elegido presidente norteamericano Harry Truman mostraron su descontento por el control que los soviéticos ejercían sobre Comité de Lublin, frente al pro-occidental Gobierno de Polonia en el exilio, cuyas relaciones con el gobierno soviético había desmejorado considerablemente.

Durante la Conferencia de Yalta, en febrero de 1945, los aliados trataron de crear un marco sobre el que trabajar en la reconstrucción de la Europa de la posguerra, pero no se llegó a ningún consenso. Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial en Europa, los soviéticos ocuparon “de facto” las zonas de la Europa del Este que habían defendido, mientras que las fuerzas estadounidenses y sus aliados se mantenían en la Europa Occidental. En el caso de la Alemania ocupada, se crearon las zonas de ocupación aliada en Alemania y una difusa organización cuatripartita compartida con franceses y británicos. Para el mantenimiento de la paz mundial, los aliados crearon las Naciones Unidas, pero su capacidad de actuación estaba limitada por el Consejo de Seguridad, en el que las potencias victoriosas de la II Guerra Mundial se aseguraron el poder de vetar aquellas acciones contrarias a sus intereses. La ONU se convirtió así durante sus primeros años en un foro donde las potencias se enzarzaban en luchas retóricas, y que los soviéticos utilizaban con fines propagandísticos.

En la Conferencia de Potsdam, iniciada a finales de julio de 1945, emergieron las primeras diferencias relevantes acerca de Alemania y la Europa del Este; Los participantes de la conferencia no ocultaron sus antipatías, y el uso de un leguaje belicoso confirmó las intenciones mutuamente hostiles que defendían cada vez con más ahínco. Durante esta conferencia, Truman informó a Stalin de que los Estados Unidos habían creado una nueva arma. Stalin, que ya estaba al tanto de los avances americanos en el desarrollo de la bomba atómica, expresó su deseo de que aquella nueva arma fuera usada contra Japón. Una semana después de finalizar la conferencia, los Estados Unidos lanzaron la bomba atómica sobre Hiroshima y Nagasaki.

En febrero de 1946, George Kennan escribió desde Moscú el conocido como Telegrama Largo, en el que se apoyaba una política de inflexibilidad con los soviéticos, y que se convertiría en una de teorías básicas de los estadounidenses durante el resto de la Guerra Fría. En septiembre de ese mismo año, los soviéticos respondieron con otro telegrama firmado por Nóvikov, aunque “co-escrito” con Viacheslav Mólotov; en este telegrama se sostenía que Estados Unidos usaba su monopolio en el mundo capitalista para desarrollar una capacidad militar que creara las condiciones para la consecución de la supremacía mundial a través de una nueva guerra.

Semanas después de la recepción del “Telegrama Largo”, el primer ministro británico Winston Churchill pronunció su famoso discurso sobre el Telón de Acero en una universidad de Missouri. El discurso trataba de promover una alianza anglo-americana contra los soviéticos a los que acusó de haber creado un “telón de acero” desde Stettin, en el Báltico, a Trieste, en el Adriático.

Guerra Fría. (2008, 15) de septiembre. Wikipedia, La enciclopedia libre. Fecha de consulta: 22:58, septiembre 16, 2008 from http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Guerra_Fr%C3%ADa&oldid=20190974.


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