Levas Y Bandolerismo

Levas Y Bandolerismo

Levas y bandolerismo

Un bandolero era un hombre armado que se dedicaba al robo y el pillaje, y más raramente al contrabando y al secuestro. Por lo general, atacaban a los viajeros en los caminos peligrosos de las montañas. No solían actuar en solitario, sino organizados en cuadrillas.

El fenómeno del bandolerismo es universal y muy antiguo; se origina en regiones donde la miseria y la injusticia se han cebado especialmente con algunas personas empobreciéndolas y arrojándolas en brazos del contrabando, el robo o el crimen, generando de esta manera una forma más o menos colectiva de saqueo organizado.

Una carta dirigida a Cicerón (Epist., X, 31, 1), alude a Sierra Morena como una región plagada de bandoleros. Tito Livio cuenta también cómo había numerosos salteadores de caminos que asediaban las caravanas mercantiles en la Bética (XXVIII, 22) y, según narra Dion Casio, un tal Bulla Felix se adueñó del trayecto entre Roma y Brindisi en tiempos del emperador Septimio Severo, hacia el año 200 d. C., y llegó a reclutar una cuadrilla de hasta seiscientos bandoleros, manteniendo en jaque durante dos años a las tropas que los perseguían; de él se cuentan golpes y latrocinios de gran audacia, y numerosos asaltos a viajeros, de una forma tal que recuerda a la historia de bandoleros más modernos.

Hubo famosos bandoleros en Escocia e Inglaterra, los llamados highwaymen, como Dick Turpin o John Nevison, entre otros outlaw o forajidos; en Francia también los hubo, como los brigants u hors-la-loi Louis Dominique Bourguignon, “Cartouche”, famoso en el siglo XVIII, o Claude Duval, y asimismo en la Italia del sur (Nardo Antonio, Marco Sciarra, Rodio Pronio, Fra Diavolo), siempre en épocas de guerras, revoluciones o crisis. El mundo musulmán también padeció esta plaga, con personajes como Ibn Hamdun, Alí al Tanuji o Imran b. Sahin. Al mismo tiempo que todos estos forajidos realizaban sus fechorías, se creaba alrededor de ellos una cierta aura de leyenda que se aumentaba mediante algunos géneros literarios como la biografía criminal, la novela picaresca, las jácaras o los llamados romances de guapos de la literatura de cordel, comunes en los siglos XVII, XVIII y XIX, llegando a ser particularmente famosos algunos, como los romances consagrados al bandolero Francisco Esteban, “el Guapo”. Los ilustrados, empero, rechazaban estas manifestaciones de la literatura popular por ofrecer unos modelos de delincuencia y mala vida que gente de poca instrucción podía seguir.

Aparte de los mencionados precedentes de época romana, en España tratadistas musulmanes como Ibn Abdun daban consejos para reprimir el bandolerismo que se desarrollaba en los alrededores de Sevilla. Las Siete Partidas contienen leyes para proteger a los mercaderes que son frecuentes víctimas de estos delincuentes, llamados por entonces bandidos, por haber sido pregonados en algún bando de busca o captura, forajidos, por haber sido expulsados o huidos de alguna ciudad, relegados, acotados o encartados.

Salteador viene de saltus, “bosque” en latín, porque era el lugar preferido para sus fechorías. Enrique II quiso fortalecer estas leyes con disposiciones contra los encubridores en 1369, ley ratificada en 1471, por lo general venteros, posaderos, chalanes, cuatreros, prostitutas, contrabandistas, ermitaños o incluso merinos y corchetes asociados a los bandidos, por no citar a los mismísimos nobles, con frecuencia apurados por deudas: Juan I y Juan II se enfrentaron contra estos poderosos que encubrían malhechores. También había salteadoras femeninas o serranas. El fenómeno era tan grave en La Mancha que suscitó una reacción social, al fin, cuando una banda denominada los Golfines aterrorizaba la meseta sur en la baja Edad Media, lo que dio lugar al nacimiento de la primera guardia civil moderna, la llamada Santa Hermandad vieja de Toledo y Ciudad Real, que tenía su centro de ejecuciones en la localidad de Peralvillo.

En España y durante el siglo XVI hubo dos grandes focos de bandolerismo, el andaluz y el catalanoaragonés; El mismo Fernando el Católico organizó una campaña contra los bandoleros de Aragón en 1515. Muchos de ellos, tanto en Aragón como en las Alpujarras (los monfíes), eran moriscos, como los hermanos Lope y Gonzalo Xeniz; el fenómenos se reprodujo también en la piratería marítima, porque muchos piratas moriscos asediaron las costas mediterráneas de España. También fueron célebres Lucas de Burgos “el afanador de Cabra”, Pero Vázquez de Escamilla y otros.

Era habitual despeñar a sus víctimas en barrancos hondísimos para que no quedara huella alguna de los crímenes. En Cataluña y en el siglo XVI actuaban Antonio Roca, Testa de Ferro y Perot Rocaguinarda y, ya en el siglo XVII, Juan Sala apodado Serrallonga; muchos de estos bandoleros catalanes fueron en realidad instrumentos del clan popular de los Nyerros o Nyarros en su lucha privada contra el clan aristocrático de los Cadells. En La Mancha donde tuvieron sus correrías medievales los Golfines hubo a mediados del siglo XVII un tal Perandrés de origen valenciano que con una cuadrilla de treinta hombres fue autor de una venganza terrible contra un médico de Cuenca; también en La Mancha, pero en el siglo XVIII, la banda de los tres hermanos Juanillones se conchabó para repartir beneficios con un escribano de Toledo, que luego los traicionó y fue asesinado por la novia de uno de ellos. Los cuatreros o ladrones de ganado, denominados vaqueros, actuaban sobre todo en torno a Ronda. Y también hubo bandoleras, generalmente conocidas como serranas, entre las cuales la más famosa, por sus secuelas literarias, fue sin duda la Serrana de la Vera de Plasencia.

Cerca de Medina Sidonia actuaba el morisco Cristóbal de Salmerón; mató a veintidós hombres, que arrojaba a un pozo, y se fue a Tetuán como renegado. Vicente Espinel cuenta en su Marcos de Obregón (1618) que la cuadrilla de Roque Amador contaba con hasta trescientos miembros y era “la más mala canalla” de su tiempo. Un lugar clásico para salteadores de caminos era Sierra Morena, ya desde el siglo I a. C., como se ha visto, y no en vano llegó a acuñarse la frase hecha de “váyase a robar a Sierra Morena”.

Bandolerismo. (2008, 29) de julio. Wikipedia, La enciclopedia libre. Fecha de consulta: 06:32, agosto 25, 2008 from http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Bandolerismo&oldid=19103144.


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