Populismo

Populismo

Populismo

El concepto de populismo deriva de pueblo y literalmente denomina a la estrategia de las corrientes políticas que buscan el apoyo de las clases populares.1 Se trata de un concepto difícil de definir con exactitud, con el que se designan realidades diferentes.2 El uso del calificativo «populista» se hace habitualmente en contextos políticos y de manera peyorativa, sin que del término se desprenda por sí mismo una evidente identificación ideológica, sino estratégica —dentro del espectro izquierda-derecha—.3 También se ha aplicado en contextos religiosos para calificar a la teología de la liberación4 y a la teología del pueblo,5 6 así como para referirse a la acción política de los grupos económicos concentrados, con la expresión “populismo del capital”.7

Populistas a la derecha, populistas a la izquierda. Quien dice «populismo» se adentra en un terreno difícil… En todo caso, el concepto de populismo es peyorativo… Hablamos entonces de demagogia, y la demagogia tiene un gran repertorio de métodos.

Ralf Dahrendorf8

Es preciso mencionar la contribución de Ernesto Laclau en la forma de entender al populismo. Tomando elementos de lingüística y psicoanálisis aborda este fenómeno complejo brindando un esquema conceptual para comprender la constitución de la hegemonía en el populismo.9

Quienes piensan que el populismo constituye una corriente política con características objetivas, destacan aspectos como la simplificación dicotómica, el antielitismo (propuestas de igualdad social o que pretendan favorecer a los más débiles), el predominio de los planteamientos emocionales sobre los racionales, la movilización social, el liderazgo carismático, la imprevisibilidad económica, el oportunismo, etc.10 11

Una parte importante de los estudios latinoamericanos cuestiona el uso eurocéntrico y universalizador del término «populista», cuando se aplica a corrientes políticas latinoamericanas, obviando el estudio puntual y las circunstancias históricas particulares de las mismas.

Etimología

Populismo es un vocablo de suma ambigüedad, ampliamente empleado, y definido por la Real Academia Española como “Tendencia política que pretende atraerse a las clases populares”.15 Posiblemente el primer movimiento político con esa denominación fue el naródnik (como adjetivo, naródnichestvo como sustantivo) ruso del siglo XIX.16 Generalizaciones empíricas

Los rasgos que más frecuentemente se encuentran presentes en aquellos movimientos sociales catalogados como populistas son los siguientes:17

Rechazo a los profesionales de la política.

Desconfianza en las instituciones públicas existentes.

Diálogo directo entre la dirección del movimiento y la base social.

Fuerte voluntad de movilización y participación.

Retórica nacionalista.

Liderazgo caudillista.

Significados

«Populismo» se usa para designar a la estrategia de las corrientes ideológicas que sostienen la reivindicación del rol del Estado18 como defensor de los intereses de la generalidad de una población19 a través del estatismo, el intervencionismo20 y la seguridad social21 con el fin de lograr la justicia social22 y el Estado de bienestar.23 En sentido negativo

El populismo con una «significación peyorativa»es el uso de «medidas de gobierno populares», destinadas a ganar la simpatía de la población, particularmente si esta posee derecho a voto, aun a costa de tomar medidas contrarias al Estado democrático. Sin embargo, a pesar de las características antiinstitucionales que pueda tener, su objetivo primordial no es transformar profundamente las estructuras y relaciones sociales, económicas y políticas (en muchos casos los movimientos populistas planean evitarlo), sino preservar el poder y la hegemonía política a través de la popularidad entre las masas.

En sentido general, sectores socialistas y comunistas han utilizado el término «populista» para definir a los Gobiernos que ―aun favoreciendo a los «sectores populares» (principalmente a la clase obrera)― no pretenden terminar con el sistema capitalista.24

Tanto la economía keynesiana, como una posición crítica de la política exterior de Estados Unidos25 han sido prácticas sustanciales del populismo latinoamericano, tanto de los años 1930–1950, como la más reciente ola de la «nueva izquierda» de los 2000. En el caso europeo de los 2010, la crítica principal es a la hegemonía y dominio de los intereses políticos alemanes y el sector financiero global.

La crisis de la representación política es una condición necesaria pero no una condición suficiente del populismo. Para completar el cuadro de situación es preciso introducir otro factor: una «crisis en las alturas» a través de la que emerge y gana protagonismo un liderazgo que se postula eficazmente como un liderazgo alternativo y ajeno a la clase política existenteEs él quien, en definitiva, explota las virtualidades de la crisis de representación y lo hace articulando las demandas insatisfechas, el resentimiento político, los sentimientos de marginación, con un discurso que los unifica y llama al rescate de la soberanía popular expropiada por el establecimiento partidario para movilizarla contra un enemigo cuyo perfil concreto si bien varía según el momento histórico la oligarquía», «la plutocracia», «los extranjeros»― siempre remite a quienes son considerados como responsables del malestar social y político que experimenta «el pueblo»

En su versión más completa, el populismo comporta entonces una operación de sutura de la crisis de representación por medio de un cambio en los términos del discurso, la constitución de nuevas identidades y el reordenamiento del espacio político con la introducción de una escisión extrainstitucional.

Desde un punto de vista opuesto, los sectores conservadores han utilizado el término «populista» para definir a los gobiernos que presentan los intereses de las clases económicamente más altas (grandes grupos económicos, etc.) como separados y contrarios a los de las más bajas consideradas como una mayoría permanente con intereses homogéneos autoevidentes que no requerirían así del pluralismo político, destruyendo la posibilidad del disenso político y del crecimiento económico por vías privadas.27

Según Ylarri, el rasgo más característico del populismo es la construcción de la idea del «pueblo» como agente histórico, depositario de las virtudes sociales de justicia y moralidad y responsable del cambio social, confrontado a «otro» que impide el desarrollo del destino del pueblo.28 En sentido positivo

Varios movimientos sociopolíticos a través de la historia mundial moderna han pretendido que «el pueblo» ―es decir, los agricultores y campesinos, los obreros, los pequeños empresarios, el bajo clero, las clases profesionales (médicos, maestros, profesores, contables, ingenieros, empleados públicos, etc.)― sea quien ostente el poder en los Estados democráticos, en contra así de las élites o clases dominantes.

Estos movimientos populistas se han basado en las ideas políticas de la cultura autóctona sin reivindicar necesariamente el nacionalismo, y oponiéndose siempre al imperialismo. Ejemplos de este tipo han sido el populismo ruso y el populismo estadounidense del siglo XIX (este último llamado también «productivismo»); el cantonalismo español; el agrarismo mexicano; los carbonarios italianos. Pueden estar influenciados (o no) por una o varias ideologías o proyectos políticos definidos. Sin embargo, normalmente no se adhieren a ellos de forma explícita.

En su crítica de la novela Todos los hombres del rey, del premio Pulitzer Robert Penn Warren, Esteban Hernández hace un interesante análisis de la relación entre populismo y aristocracia. Hernández sostiene que en los países menos desarrollados, el populismo va de la mano con la lucha contra el hambre, el aumento de impuestos a los ricos y la supeditación del mundo empresarial a la política, tal como fue planteado por Franklin Delano Roosevelt en los Estados Unidos con el New Deal. Hernández señala que, en esos países, el populismo definiría una alternativa a la aristocracia mucho más probable que el comunismo, y que por esa razón ha sido (y es) denostado por los sectores conservadores.30 Factio popularium en la antigua Roma

En el período de la última república romana, aparecieron una serie de líderes llamados populares (o factiō populārium, ‘partido o facción de los del pueblo’) que se oponían a la aristocracia tradicional conservadora y apostaban por el uso de las asambleas del pueblo para sacar adelante iniciativas populares destinadas a la mejor distribución de la tierra, el alivio de las deudas de los más pobres y la mayor participación democrática del grueso de la población. Entre sus líderes están varios de los Gracos, Publio Clodio Pulcro, Marco Livio Druso, Sulpicio Rufo, Catilina, Cayo Mario o Julio César.

Este grupo (factio) contó con la oposición acérrima del partido aristocrático de los optimates encabezado por Cicerón, que usó su poder político y su retórica para eliminar el poder político (y a veces la vida) de los líderes de los populares.31 De derecha

El populismo de derecha es una categoría específica dentro del populismo, que se utiliza en algunos casos para identificar a políticos y gobiernos que emplean diversos mecanismos de manipulación para obtener el apoyo popular, con el fin de poner en práctica políticas de derecha. Se han puesto como ejemplos de populismo de derecha a políticos como Donald Trump en Estados Unidos,32 Marine Le Pen en Francia32 y Mauricio Macri y la alianza Cambiemos en Argentina, entre otros.

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